Hace un año cuando fui a Londres con mi madre me quede fascinada con el museo de historia natural. Tanto por dentro como por fuera. Me pareció un estilo imponente, un de esos edificios que mires donde mires o el tiempo que te pases observándolo vas a encontrar algo distinto para maravillarte.


A pesar de que el románico no es uno de mis estilos favoritos, podría decir que es uno de los edificios que sin duda algunas he disfrutado mas viendo. Cada detalle, los arcos de medio punto característicos y los techos altos de la fachada me parecen una obra de arte en su conjunto. Además, a pesar de que por desgracia no tengo fotos, las columnas del interior contaban con detalles tallados sobre naturaleza y animales que podría asemejarse a la guinda de un pastel.