Ayer estuve paseando por el centro de Valencia con unas amigas y dio la casualidad que nos cruzamos con la Iglesia de Santa Catalina y nos dio por entrar. Por fuera asemeja ser una iglesia pequeñita con los techos bajos y poco espacio en general, sin embargo, una vez entramos los techos eran altísimos constituidos por arcos y unas pequeñas vidrieras que quedaban preciosas entre cada nervio de la bóveda.

foto realizada por mí

Estando dentro pudimos leer su historia y nos informamos sobre su reciente restauración aunque cuenta con unas pocas piedras originales con las que pudimos percatarnos de la verdadera antigüedad de la iglesia.

foto realizada por mí